martes, 26 de mayo de 2015

CRISIS IN CRESCENDO:

Tenemos más de tres semanas de ver como la crisis provocada por la corrupción en los niveles altos gubernamentales, se va convirtiendo en un oleaje bravío que estremece a los avezados conductores de embarcaciones de todo nivel, acostumbrados a sortear las aguas embravecidas por las tormentas del océano. Esos mismos expertos, a quienes se confía el manejo de las tormentas, pareciera que no saben qué hacer ante el giro que toman los acontecimientos del día a día.
            Esta semana, ante el despliegue de la información sobre el penoso caso del IGSS en el cual se tienen que lamentar personas fallecidas, cuyos decesos se originan en actos de corrupción, pareciera que el gobierno en términos generales, está al borde del precipicio, pero el “comandante” se niega terminantemente a declararse vencido y menos a abandonar la nave, que hace “aguas” por todos lados. Todo parece apuntar a que apuesta al espaldarazo ¿final?, de la gente que pudiera apoyarlo mediante la colaboración de los alcaldes municipales que aún le son leales y que, como última instancia, pudieran apoyarlo en la jugada que significaría la dilación del “jaque mate”. Difícil, pero no imposible y el “comandante” se las debe jugar.
            Pienso que uno de los acontecimientos de esta semana que más daño ha significado para este gobierno y que han pretendido hacer ver como una mera opción estratégica, es la salida del experto en seguridad e inteligencia militar Mauricio López Bonilla ahora ex Ministro de Gobernación.
            Su idoneidad para el desempeño de este delicado puesto casi nunca se puso en duda porque dejó la impresión de trabajar continuamente para mejorar la situación; sin embargo los niveles de delincuencia nunca descendieron notablemente; se dejaron de pagar compromisos millonarios de su Ministerio, patrullas y vehículos en general de la PNC se quedaron sin combustible; se descubrió un contrato millonario para reparación de unidades de la misma institución cuyo “destape” puede significar otra “ola” de proporciones insospechadas, además de las adquisiciones de equipo sofisticado de ¿”espionaje”? y los “intentos” de construcción de cárceles de máxima seguridad un poco oscuros. Pero de todas maneras “el sub-comandante Damián” significaba probablemente, la mano derecha, el báculo o un necesario “apoyo” para el “comandante Tito”.
            Por eso y por muchas otras cosas la “tormenta” continúa; pero como todo movimiento de esta naturaleza, lo que ha ocurrido desde tiempos inmemoriales, mientras pasan los días, se va convirtiendo en algo que permite la infiltración de políticos marrulleros agazapados para surgir como “los salvadores” o de gente cuyos deleznables intereses particulares, pervierten y destruyen una protesta que nació limpia, con el único propósito de echar la corrupción y terminar, de una vez por todas, con un sistema político y económico colapsado y hediondo.
            Si Guatemala no cambia totalmente ahora, si seguimos con los mismos políticos mafiosos, con los mismos jueces y diputados mercachifles, con los mismos sindicalistas sinvergüenzas, con esa clase empresarial corrupta que evade el pago de sus compromisos legales y compra voluntades…En fin, si no aprovechamos la oportunidad para cambiar radicalmente el sistema, Guatemala caerá y tal vez para siempre, en la más terrible depresión y en un abismo insondable.

            Guatemala necesita hoy, de sus más preclaros, dignos y honorables ciudadanos (del País completo), para conducir este barco que, de lo contrario, se hundirá irremisiblemente.    

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