domingo, 1 de mayo de 2016

DESCANSO POSPUESTO:

Pretendí olvidar mis obligaciones como periodista independiente alejándome unas cuantas semanas de la elaboración de este semanario cuya última edición fue el 17 de Abril de este año, pero creo que lo único que voy a lograr es reducir el trabajo, eliminando, de momento, lo concerniente a la sección de “sucesos”.
            En “sucesos”, como bien saben los que nos hacen favor de leernos, damos a conocer lo que ocurre en el Departamento de Huehuetenango en lo que concierne a hechos delictivos, accidentes y otras cosas similares, que pueden ocasionar la muerte o heridas graves en algunos vecinos.
            Esta sección ha sido motivo de controversia porque hay algunas personas que detestan que se den a conocer cosas feas que, desafortunadamente se dan  frecuentemente en nuestra jurisdicción; pero es que si no conocemos la verdad de lo que ocurre, no tendríamos manera de pedir que se vayan corrigiendo este tipo de “deslices”; es tanto como pedir que los periodistas de Guatemala no demos a conocer los múltiples actos de corrupción que ya se conocen (y también los que se van descubriendo últimamente), para evitar una “mala imagen” de nuestro país a nivel nacional.

            Nosotros no dejamos de entender que tanto los llamados “sucesos” como los actos de corrupción, de ninguna manera son agradables para quienes quisieran vivir en un paraíso en donde todos siguiéramos uno de los principales mandamientos de Jesús “Amaos los unos a los otros”; pero eso, lo sabemos, es poco menos que imposible. Luego, entonces, tenemos que aceptar irremisiblemente, lo que la vida nos está dando en Guatemala: Una realidad evidente que nos angustia, que nos conmociona, que nos duele, pero que n o podemos cambiar de la noche a la mañana, porque tampoco de la noche a la mañana, todo se fue corrompiendo, descomponiendo y deteriorando; hace años, y algunos De Uds. lo recuerdan, un asesinato, un asalto a mano armada o algo similar, eran cosas totalmente escandalosas; hoy, es el “pan nuestro de cada día”; actos de corrupción en dependencias del Estado (Públicas y Municipales) se cometían en la más profunda oscuridad de la noche y con total discreción; hoy, roban, manipulan, gastan en cosas onerosas y absurdas y compran equipos obsoletos como si fueran muy modernos y con precios del Siglo XXII, a plena luz del día, con total desvergüenza y todavía presumen de ello.Y ¿Nosotros? ¡Bien, gracias!

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