domingo, 4 de marzo de 2012

¡PESADILLA!:

Hemos recibido la información debidamente confirmada de que el menor que mencionamos en la nota anterior en donde indicamos que fue ultrajado e “inyectado” con aire procedente de un compresor, falleció en el Hospital Nacional el Sábado a las cuatro de la tarde.
El nombre de este chiquillo es Carlos Benedicto Sosa Pérez de 11 años de edad quien, a pesar de los esfuerzos que realizaron los médicos del Hospital, no soportó las cirugías que le hicieron para reconstruir sus intestinos que estas “bestias salvajes” le destrozaron al “meterle” tanto aire como pudieron.
La indignación de la gente decente de Huehuetenango se ha patentizado de mil maneras máxime al conocer que, quienes debieran actuar de oficio desde hace una semana, hasta el fallecimiento del chiquillo, no habían hecho prácticamente nada. Se había rumorado que tenían a dos detenidos por este acto salvaje, pero resulta que no hay nada oficial al respecto; un fiscal del MP ha dicho que no se han girado órdenes de captura contra estos salvajes imitadores de los “bautizos” ya conocidos. No por nada, cuando concluimos notas rojas escribimos “conoce el MP” a sabiendas de que ahí “topó el Mundo”.
También hemos recibido la información de que unos hombres balearon a unos niños en la aldea Talmiche de este municipio; a uno de ellos, Edgar Rubén López Martínez, le acertaron un balazo en la parte de atrás del cráneo con orificio de salida en su ojo derecho; otra bala le perforó la cabeza unos dos centímetros abajo de la primera; se lo han llevado a la capital en donde se debate entre la vida y la muerte; eso indica claramente nuestro corresponsal.
¡¿Qué nos pasa, señores?! ¿Es que cansados de matar jóvenes, adultos y mujeres estamos concentrando nuestro odio y demás enfermedades mentales en contra de los niños inocentes y queremos acabar con ellos? ¡Que barbaridad, que bestialidad y que salvajismo el que estamos demostrando en este inicio de año que todos creímos que tendría que ser mil veces mejor que los anteriores!
Solo Dios, en Su Infinita Sabiduría, podrá enseñarnos el camino para erradicar de nuestra sociedad, ahora enferma, esta peste integrada por delincuentes encapuchados o no, sicarios y criminales de toda laya que, de alguna manera, debe desaparecer.

1 comentarios:

A las 21 de marzo de 2012, 16:24 , Anonymous Anónimo ha dicho...

ni Dios ni su infinita sabiduria podra enseñarno el camino para erradicar nada puesto que los encapuchados son gente común que simplemente están haciendo cumplir una tradición guatemalteca que lleva mas de 200 años dentro de nuestro país que los padres no pongan control sobre sus hijos no es problema de los encapuchados y menos de Dios y ademas siendo menores de edad aunque nos parezca un poco injusto son ínimputables por lo que no hay nada que Dios o las personas puedan hacer mas que solo darles medidas de seguridad ademas el presidente Otto no tiene una omnipresencia y tampoco la tienen sus fuerzas de seguridad pro lo que la violencia en un 100% ni en la ciudad mas segura va a estar por lo que su opinión es vaga de una persona desconocedora del tema y hasta cierto punto puesto con el simple animo de hablar mal del gobierno y de las costumbres guatemalteca ¿qué nos pasa señores? porque hablamos solo porque podemos Dios razonemos investiguemos y luego comentemos porfavor

 

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