domingo, 23 de noviembre de 2014

ECONOMÍA:

Uno de los elementos básicos para que nosotros podamos medir la situación económica de nuestro País, siempre ha residido en lo que vemos y pagamos por el combustible que gastamos. El precio del galón de gasolina o diesel siempre nos había dicho cómo vamos con el resto de precios de artículos de primera necesidad.
            Precisamente por eso cuando en las últimas semanas principió a descender el precio del barril del petróleo a nivel internacional, nosotros consideramos que comenzaríamos a ser favorecidos con una disminución general no solo en el combustible, sino en general, en la mayoría de artículos de la canasta básica que hoy sigue estando por las nubes.
            Por experiencia sabemos que en Guatemala es muy difícil que los precios que se incrementan, disminuyan por una cuestión como esta; solamente en la época de la administración del Lic. Alfonso Portillo hubo de parte del gobierno un control estricto en este sentido y muchos mercaderes se vieron con las manos atadas sin poder elevar precios a su sabor y antojo; recordamos que el mismo gobierno propició la importación de artículos que, cuando llegaron del extranjero, se podían comprar mucho más baratos que lo que ya estábamos pagando por esos mismos artículos nacionales, cuyos productores se vieron en la necesidad de disminuir su margen (demasiado extenso) de utilidad; el pueblo en general resultó beneficiado; los mercaderes extremadamente avariciosos y sin conciencia, iniciaron entonces una orquestada campaña de desprestigio y venganza en contra de quien había osado “ponerlos en su lugar” y con  el apoyo irrestricto de “los dueños” de determinados “medios de prensa” (que se prestaron a inventar infundios, exagerar y cambiar de contexto ciertos eventos, mentir, difamar, etc), hasta lograr levantar cargos en contra del Lic. Portillo y algunos de sus más cercanos colaboradores que lo llevaron a la cárcel y a la extradición. Pero “no hay mal que dure cien años…”; dentro de tres meses “el hombre” estará libre, probablemente de vuelta en Guatemala y entre otras cosas, sabremos cuántos millones de dólares les costó a sus detractores y a sus principales “acusadores”, “mercachifles” todos, haberlo tenido privado de libertad durante tanto tiempo por el único “pecado” de evitar durante cuatro años, que la avaricia comenzara a matar de hambre a millones de guatemaltecos.    
            Me sorprende (no se si a Ud. también) que el petróleo sobrepasó los cien dólares y luego disminuyó hasta los setentidós (¡treinta dólares!  A la baja) y aquí casi que no pasó nada; apenas hubo una mínima disminución en los precios de gasolina y diesel, pero punto. Los favorecidos siguen siendo los mismos y al pueblo, en medio de esta disminución del precio del petróleo, lo único que le dieron fue la noticia que la carne de res incrementó su precio. Y a pesar de que se escucha una voz en la que ya nadie cree diciendo “Yo tomé la decisión…” de seguir de acuerdo con los “mercaderes”. (¡Eso sí…siempre!).
            El resultado: Comercios vacíos, pequeños negocios cerrando, flujo de efectivo en goteros, transacciones económicas al mínimo, despidos de empleados y oferta laboral solo para vendedores; centros comerciales y bancos, vacíos; la distracción general ahora es salir de visita a los comercios, pero solo para ver y nada más.

            Triste y pesimista el panorama pero es la realidad.

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