sábado, 16 de mayo de 2009

¿QUO VADIS?

¿A dónde vamos, Huehuetenango? Tal es la interrogante que muchos ciudadanos nos hacemos ante el actual estado de cosas en la ciudad, pero nos encontramos con que nadie tiene la respuesta correcta...!Solo Dios!
Las cosas pareciera que no avanzaran y en vez de eso, de pronto nos imaginamos que la desesperación principia a anidar en el corazón de las personas y que esta es mala consejera y que por ello, podríamos tomar el camino equivocado. Y lanzamos la mirada al infinito en procura del arropamiento del Ser Supremo para siempre marchar en la dirección correcta: Buscar el bien común.
Vemos con desconfianza, porque tenemos derecho a desconfiar, la supuesta división de la actual corporación municipal en que por lo menos siete ediles se han presentado públicamente para ratificar su decisión de separarse del resto y exigir la renuncia del alcalde, del concejal primero y otros igualmente “non gratos”; desconfiamos porque se decía que eran ocho pero a última hora solo se presentaron siete. De los ausentes que, en uno de los instantes difíciles fueron tres, uno se dijo que había tenido que viajar a consecuencia de una emergencia familiar y ¿los otros...? Uno de ellos es el mismo que se deshizo en felicitaciones al alcalde por la contratación de 23 “profesionales” que se fueron directo a ocupar posiciones “gerenciales” con salarios superiores a los funcionarios con muchos años de estar presupuestados en la Muni y que, sin lugar a dudas, sí saben lo que hacen. Los “contratados” llegaron a cumplir sus metas personales sin vergüenza y sin recato, talvez con una que otra excepción.
Cuando los problemas serios comenzaron, nosotros sugerimos al alcalde que para salvar su gestión, debía intentar revocar los contratos y pedir la renuncia de ediles ineptos y desprestigiados que tanto daño le hacen a nuestro pueblo; días después su gestión ya no tenía salvación posible; la dimisión del concejo en pleno se planteó como la única solución para que la gobernabilidad volviese a la ciudad.
Y parece mentira pero aquí estamos; parece que se ha confirmado que el concejo se desintegró y que se han quedado sin apoyo interno, alcalde, concejal primero y uno que otro edil que los apoya por convencimiento o interés económico personal y que “se la están jugando”.
Una mirada retrospectiva a la historia de Guatemala, nos ofrece la visión de que la mayoría de los politiqueros, se han aferrado al “carro de la victoria” siempre, cambiándose la camisola en el instante oportuno; por eso, quienes en este momento “zafan bulto” o han realizado “arreglos asquerosos bajo la mesa”, esperan el momento preciso para brincar de su deleznable posición actual para treparse, aunque sea al último vagón, del tren del triunfo.
Tan asqueante es esta actitud como la de los quintacolumnistas que ya hicieron su aparición en los cuadros de primero y segundo nivel de la representación ciudadana y dentro de ciertos “personajes” mas o menos públicos que, rastreros, oportunistas e interesados, han lanzado sus redes para pescar los billetes sucios de la corrupción dispuesta a comprarlos; pero son los que siempre se han vendido al mejor postor; son los que ya tienen “experiencia” en esa maraña hedionda y apestosa que los ha contagiado siempre y los lanza a la muerte social señalada por la vindicta pública, peor que la muerte física.
¿Cuánto daño podrán infligir al movimiento ciudadano estos y los otros? Esperemos que muy poco por el total desprestigio que los acompaña y porque la gente decente no puede ni debe viajar con ellos en el mismo carro.
Y a la pregunta inicial ¿A dónde vamos, Huehuetenango? Yo quisiera responder desde lo mas profundo de mi corazón: ¡Hasta la victoria final, por el pueblo, con el pueblo y para el pueblo!

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