domingo, 20 de marzo de 2016

ALGO HUELE MAL…

“Algo huele mal en Dinamarca…” esta frase, que se convirtió en una sentencia en el ámbito de la política marrullera, se origina de la obra “Hamlet, Príncipe de Dinamarca” escrita por el notable pensador y literato Inglés Wlliam Shakespeare, cuando un soldado le informa, al príncipe,  del asesinato de su padre. Esto es, una frase que no solo habla de corrupción al más alto nivel, sino de aprovechamiento, oportunismo y hasta muerte.
            En varios países latinos incluyendo Guatemala solemos decir “Todo está podrido en Dinamarca”, refiriéndonos a la enorme corrupción existente a nivel público y privado; a raíz de los acontecimientos protagonizados por muy buena parte del pueblo el año anterior y que concluyeron con la defenestración de la cúpula del poder ejecutivo, creímos que todo cambiaría para bien; lamentablemente, ya sea por elección o nombramiento, algunos han llegado a ocupar cargos públicos que, por sus antecedentes, sabemos que son corruptos, ladrones, usurpadores y sinvergüenzas que, en apenas dos meses, ya comenzaron a hacer de las suyas  Confían en la impunidad y en la corta memoria de los ciudadanos.
            Sin embargo, en dependencias del Ministerio de Educación, no estábamos muy acostumbrados a ver o saber de movimientos “shucos”; hoy, para mi desagradable sorpresa, me he enterado de una deleznable actitud de ciertos “funcionarios” de la Dirección Departamental de Educación que pretenden obligar a una catedrática y a la parte administrativa de un establecimiento de la cabecera departamental, a que cambien la pobre calificación de determinado alumno para que gane un curso que perdió en la evaluación correspondiente; los protagonistas se han negado rotundamente a tan sospechosa implicación que se está convirtiendo no solo en un mandato ilegal sino también en la paralización de procedimientos administrativos que podrían afectar a más de medio millar de estudiantes; pero eso parece ser que no les importa; lo que quieren estos sospechosos “funcionarios” es que el alumno apruebe el curso perdido, a como dé lugar pero los cuadros correspondientes están elaborados, firmados y respaldados. ¿Por qué la insistencia para favorecer a un alumno mediocre? ¿Cuál es el interés? ¿Qué recibirán a cambio de esta actitud a todas luces ilegal?
            Debo agregar que en mi larga experiencia como Maestro, más de 35 años, nunca un Director, muchos menos un Inspector, Supervisor o lo que fuere, como ente superior departamental, supe que haya intervenido para que, alguno de nosotros, cambiara una calificación; si alguien lo intentó, seguramente se arrepintió. La decencia, la sensatez, la ética profesional prevalecieron sobre cualquier tipo de interés.
            Por lo visto han desaparecido estos valores éticos y morales en la Dirección Departamental del MINEDUC que debiera ser ejemplo de rectitud, honestidad y decencia porque, nada menos,  tiene a su cargo la formación de las nuevas generaciones.

            Lo que se espera es un proceso de investigación profundo ordenado por el Ministro a quien, si lo vemos por acá en esta Semana Santa, se lo vamos a solicitar personalmente. Porque la guadaña de la justicia debe cercenar las cabezas de los corruptos, estén donde estén. ¡Ya es la hora¡ ¡Erradiquemos el mal olor, que ya apesta, ahí donde se encuentre!  

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