domingo, 6 de noviembre de 2011

COLECTORES HUÉRFANOS:

Luego que prácticamente se terminó la temporada de lluvias nos hemos permitido hacer un recuento de los daños que han quedado en Huehuetenango, no solo a consecuencia del “temporal” sino a causa de la mala administración municipal y gubernamental cuyas consecuencias las pagamos todos.
A consecuencia de la felonía de unos cuantos sinvergüenzas de poca monta, de algunas de las calles y avenidas de Huehuetenango, desaparecieron una gran cantidad de tapaderas metálicas de colectores que se quedaron huérfanos de uno de sus elementos principales. Pero su orfandad no se queda ahí nada mas; tiene que ver con la falta de mantenimiento, de limpieza continua, de trabajo municipal planificado para evitar focos de contaminación y de olores fétidos insoportables.
En esta administración no ha habido nada de eso o algo que se le parezca. En este momento y cuando recién ha pasado lo peor de las lluvias, por donde Ud. vaya, se va a encontrar con esos colectores sin tapadera, totalmente llenos de tierra, de basura y de otra serie de “ingredientes” con los cuales, si no se hace algo, vamos a tener el caldo de cultivo exacto para inundaciones terribles que afectarán las viviendas de los sectores mas bajos de la ciudad.
Los colectores que no están “tapados” con un poco de todo, están totalmente abiertos y esto, a ojos vista (lo hemos afirmado cientos de veces) representa un peligro latente para la integridad física de los huehuetecos, algunos de los cuales, ya saben lo que es caer hasta el fondo, en esos tragantes.
Y las cuadrillas municipales ¿Qué hacen? Los jefes de obras municipales ¿Están concientes que estos inconvenientes los deben resolver ellos? Pero no queremos perdernos en cuestiones de jerarquía. Aquí son los integrantes de la corporación municipal que, como cuerpo colegiado no ha existido desde hace casi cuatro años, quienes debieron planificar inteligentemente este proceso absolutamente necesario e impartir las disposiciones que corresponden para que se cumplieran en beneficio de la población por la que debieron trabajar sin descanso. Está visto que no pudieron, talvez no porque no quisieran sino porque ni idea tuvieron del trabajo que debieron efectuar como munícipes de Huehue.
Al salir de ahí, en donde abusaron de todo (principiando por las “dietas” y similares), pueden anotar en cada una de sus hojas de servicio: “No estancamos la ciudad de Huehuetenango, pero sí trabajamos por su total deterioro y además permitimos que el Parque Central se convirtiera en la plaza de la vergüenza”.
A sabiendas que no pudieron ni siquiera proteger las tapaderas metálicas, que contribuyeron a la destrucción de calles y avenidas de la ciudad, que no tuvieron la capacidad de mantener a punto los servicios municipales, etc., etc., etc., cualquiera les da trabajo en las mejores chatarrerías del mundo.

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