domingo, 15 de abril de 2012

INSEGURIDAD: ROBOS Y ASESINATOS

Probablemente ya lo escribí algún día de estos pero es bueno dejar las cosas bien claras: La mayoría de guatemaltecos, hayan sido seguidores o simples simpatizantes del actual gobernante del País Otto Fernando Pérez Molina y muchos de los que no lo fueron, al ganar este la segunda vuelta electoral, crearon expectativas demasiado ilusas tocantes a lo que sería su gestión presidencial desde el primer día de gobierno.
Fueron demasiado elevadas dichas expectativas precisamente por lo que ellos ofrecieron en su campaña política para acceder al poder, principalmente en lo que se refiere a transparencia y honradez en el desempeño de sus funciones, así como todo lo que tiene que ver con el combate al crimen y a la violencia en términos generales.
¿Por qué no decirlo? La mayoría de los guatemaltecos estábamos seguros de que cada nombramiento que se ejecutara dentro de la nueva administración recaería en guatemaltecos conocidos por su capacidad y honradez, apegados a los preceptos legales y con hojas de vida formidables sin caer simplemente en el apoyo de un cartón académico muchas veces sin respaldo moral ni intelectual. La cosa no fue así y nosotros los huehuetecos lo sabemos muy bien. Quince millones de quetzales hablan por sí solos.
Creímos a pie juntillas que la inseguridad, en pocos días, tendría que dar paso a una tranquilidad absoluta, casi paradisíaca, porque su campaña se fundamentó en la famosa “mano dura” que ofrecieron a diestra y siniestra; pero esta mano dura es ya muy similar a la famosa “mano de hierro inoxidable” del díscolo General don Miguel Ramón Ydígoras Fuentes quien no blandió mano de hierro sino “mano aguada” a través de la cual se coló una enorme corrupción gubernamental; su gobierno fue defenestrado por el Ministro de Defensa don Enrique Peralta Azurdia que, mediante un golpe de Estado, también perpetró un “golpe de timón” hacia la honestidad administrativa y el combate al crimen.
También los huehuetecos podemos dar fe y con pruebas en la mano, de que el crimen, la violencia y la inseguridad, lejos de disminuir, están llegando a cifras “record”, aumentando paulatinamente y tocando las puertas de alarma roja, tal como se demuestra en la sección de sucesos semanales que Ud. puede leer mas abajo, aquí mismo en este semanario.
Todo esto señores, mal que nos pese, está cediendo el paso a una temprana desilusión que nos orilla a pensar que nuestro gobernante está mas preocupado de su imagen internacional que se propulsa por medio de su interés en colocar en el tapete de las discusiones el cambio de acciones para combatir la producción, trasiego y venta de drogas, que en resolver los problemas propios de los guatemaltecos.
La renuncia del Ministro de Salud, que se veía venir junto a otros ministros “invitados” en el gobierno actual, la desastrosa actitud de los diputados (que tienen 58 días de no hacer nada por negligencia direccional), la patética propuesta del diputado Hichos para incrementos salariales, principalmente en el renglón congresil, la fatal “innovación tributaria” y otra serie de “lindezas” similares, nos ocasionan un terrible y amargo sabor de boca a temprana, muy temprana hora del inicio del actual gobierno.
¡Ojalá que cambien! Y que nos demuestren que están ahí para “proteger a la persona y a la familia” y que “su fin supremo es la realización del bien común”, pues no deben olvidar que su deber es “garantizarle a los habitantes de la República la vida, la libertad, la justicia, la seguridad, la paz y el desarrollo integral de la persona”.
La Constitución de la República lo ordena y ellos juraron cumplir.

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