domingo, 19 de agosto de 2012

¡QUÉ BARBARIDAD!

No es por casualidad que mantenemos la sección de sucesos del semanario “!Aquí Huehuetenango!”, tampoco es por morbosidad; lo mantenemos a pesar de que hace mucho tiempo personas amigas que viven fuera de Guatemala nos reclamaran el hecho de que, siendo maestros, nos permitíamos darle cabida a tanta desgracia que nos abruma y nos angustia y que pinta de cuerpo entero una triste realidad que estamos viviendo; mantenemos la sección a pesar de que algunos nos pidieran, de mil maneras diferentes, que la elimináramos para “esconder” este infortunio que vivimos en nuestra adorada tierra.

Nunca quisimos hacerlo porque sería inconsecuente e indecente de parte nuestra ocultar algo que está ocurriendo; eso sí, tenemos buen cuidado de no caer en el amarillismo ni el sensacionalismo propio de pasquines de mala muerte.

Tenemos que hablar claro del panorama que no se puede ocultar para lograr que, ante la evidencia cruel del incremento de todo tipo de delitos, las “autoridades” locales y nacionales, actúen de manera frontal para parar al crimen común y al crimen organizado que nos está haciendo la vida de cuadritos.

En cada una de las secciones de “Sucesos” que publicamos semanalmente (ya hemos escrito sobradamente sobre ello), se puede notar, con meridiana claridad, que por lo menos aquí en Huehuetenango, las cosas siguen de mal en peor, mientras el Gobierno  Central afirma que los índices delincuenciales en toda la República disminuyen. Seguramente para las cifras que ellos manejan así debe ser; no dudo que ellos tengan registros que confirmen sus afirmaciones, pero nosotros estamos viviendo una realidad totalmente distinta.

Manejamos la información que da a conocer  la PNC, sin quitarle ni agregarle nada; pero estamos concientes de que existen delitos y crímenes que se cometen y que la PNC no reporta en sus informaciones oficiales. Esto da como consecuencia que nosotros nos quedamos cortos en cuanto a las estadísticas cuyos números son, necesariamente, mayores a los que publicamos.

Y aquí consideramos oportuno insistir en la petición que hemos planteado mas de una vez: No es solo la vanidad, el orgullo o el “plus” político de ostentar un cargo que puede ser relevante; es que nosotros somos quienes damos vida y lustre al puesto que nos han confiado; si quien posee o ha sido nombrado para el cargo es un perfecto inútil, este no será nada en el entramado burocrático del País porque quien lo detenta, no es apto para servir y por lo tanto, es y será un hermoso cero a la izquierda.

Si quienes aquí en Huehuetenango simplemente detentan los puestos en los cuales existe la responsabilidad de la vida y los bienes de los huehuetecos no son idóneos, entonces nuestra vida y nuestros bienes, aquí, no valen nada.

Y todos, como un solo hombre, debiéramos impulsar los cambios que convienen para una vida con paz y tranquilidad.

“Quien no nace para servir, no sirve para vivir”.

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