domingo, 18 de enero de 2009

INFORMES

Muchas personas, principalmente las que están al tanto de los movimientos políticos de nuestro País, esperaban con cierta ansiedad, el informe presidencial con relación al primer año de la Administración del Ingeniero Colom.
Este debiera ser, por cuestiones eminentemente protocolarias y de sentido común, una cita de cuanto el gobierno realizó durante los primeros 365 días al frente de la Nación, elaborado con mucha prudencia y discreción, habida cuenta de que se da a conocer en una sesión solemne del Congreso de la República con la presencia de los otros Organismos de Estado y del Cuerpo Diplomático acreditado en el País.
Tal parece que, con una duración de 90 minutos, el Presidente, de manera improvisada habló, mas que de realidades, de proyectos, frustraciones, exculpándose de cosas que atribuye a gobiernos anteriores y hasta regañó a una de las representantes del pueblo que ocupa una curul en el Congreso por el indudable prestigio que ha ido acumulando en el ámbito político nacional. Su actitud ha sido duramente criticada por fuera de lugar y de proporción; hubo otras “disquisiciones” que no tienen nada que ver con un informe presidencial; pero en fin, el informe se dio para bien o para mal. Habrá que hacer constar que el “dichoso” informe, constitucionalmente, puede presentarse por escrito al Congreso de la República y punto.
Se esperaba que a nivel municipal, todos, algunos o aunque fuera pocos Alcaldes Municipales se presentaran (de alguna manera) frente a su comunidad, para dar a conocer en que se han invertido o gastado los recursos que reciben por varios conceptos y que, como en el caso de algunas municipalidades, no les alcanzan ni para pagar los salarios de los empleados presupuestados, de planilla o contratados, menos para cubrir deudas a los acreedores.
¿Cómo se ha ido ese dinero en algunas tesorerías que se han quedado paupérrimas al extremo? Dicen que en algunas municipalidades, contratistas de la total confianza de los alcaldes, recibieron consistentes anticipos y “se pelaron” con el botín sin siquiera dar el primer “piochazo”. Si esto es cierto, la intervención inmediata de la Contraloría General de Cuentas de la Nación con la participación de auditores dignos y honorables, es urgente. Si algo se comprueba, el responsable del “desliz” debe ir a la cárcel.
En síntesis, de los 333 alcaldes municipales, “me late” que ni el 10% se ocupó de informar de su primer año de gestión municipal. ¿Será porque no han hecho nada que valga la pena?

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